Pueblo de Portugal de unos 12.000 habitantes, situado en la región de Beira Litoral (Cabeza de distrito) Sería preciso poder detenerse allí en mayo, en la época de las ferias, para participar en la vida de uno de los grandes mercados de la artesanía portuguesa. A más de 100 m. por encima del antiquísimo paso sobre el Liz, el castillo, visto desde la ciudad, presenta un hermoso aspecto con su elegante galería renacentista. Ésta oculta un monumento que se remonta a la época visigótica y que Denis I (dom Dinis), el «rey-campesino», adornó, a comienzos del siglo XIV, con un torreón. En el interiormente del recinto (aproximadamente a 2 km. por la carretera), la capilla N. S. da Pena fue tal vez construida por Ouguete, el arquitecto de Batalha; por una escalera, se accede a la gran sala del palacio, que se abre sobre la logia: hermosa vista de la ciudad. En los barrios próximos a la ribera, se descubrirán varias iglesias del renacimiento; una escalera monumental (siglo XVIII) comunica con el santuario da Encarnaçao: perspectiva desde el atrio. Cerca del puente, la Abadía de Sao Justinio, que, cuando termine su restauración albergará el museo regional: colecciones de ane religioso, tapicerías, artes y tradiciones populares. Principales festejos: Durante el mes de mayo, feria-exposición, con trabajos artesanales y espectáculos folclóricos; en verano, iluminación del castillo. Productos artesanales: Vasijas barnizadas; cristales decorados (de Marinha Grande: ver pinhal da Leiria) ; tejidos (de la serra do Aire) ; cestería; muebles.
La región de Leiria posee muchos monumentos, tiene playas, estaciones termales, cuevas y paisajes de gran belleza y valor natural.
Se pueden visitar los Monasterios de Alcobaça y Batalha, ambos Patrimonio Mundial de la Humanidad.
La región de Leiria con sus 57 Km de costa posee algunas de las playas más bellas de Portugal, como la pintoresca Nazaré o la cosmopolita playa de San Pedro de Moel.
En esta región se encuentran también las únicas cuevas del país, como las de Mira de Aire, las de Santo António e Alvados y las grutas de Moeda, todas de gran belleza.
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