Nuestro viaje por las playas del suroeste de Portugal comienza con un vertiginoso descenso que nos lleva desde Monchique, uno de los puntos más elevados del Algarve (ver promociones en hoteles Algarve), hasta la villa de AljezurNuestra primera parada fue Carrapateira y aunque es más popular su playa de Bordeira, al norte de la población, nosotros fuimos a parar a la "praia do Amado", a la que se llega por una carretera que sale de la carretera nacional después de abandonar Carrapateira por el sur.
Tras unos kilómetros por una pista asfaltada y estrecha, como casi será norma en todo nuestro recorrido, nos encontramos ante una enorme playa, tanto a lo largo como a lo ancho, como son todas las que vimos que dan a poniente. la playa puede ocupar un par o tres de kilómetros de punta a punta y está salpicada de formaciones rocosas. Su oleaje es largo dada la poca inclinación del plano de entrada al agua y proporciona un playa anchísima en bajamar. Algún chiringuito junto al parking anima la vida playera, que se dispersa en toda su longitud.
Vila do Bispo nos ofrece dos playas singulares como son Castelejo y Cordama. El acceso a ellas es el mismo en el primer tramo, ,atravesando el pueblo hacia poniente, pasada la glorieta de distribución de direcciones al centro de la población, se encuentra una carreterita a la derecha que hace una suave ascensión hacia los acantilados. Cómo no, no nos resistimos a la tentación, como ya hicimos cuanto estuvimos en el cabo Espichel, de asistir a la puesta de sol, pero esta vez en el cercano Cabo de San Vicente. Un espectáculo la propia puesta de sol... y el entorno.
Esta playa tiene ya las características de las playa meridionales: es una playa más o menos amplia, rodeada de una morfología compleja con calas y altos acantilados que dibujas una accidentada costa de variadas formas que se internan en el mar. Y así es.
Zavial tiene bandera azul, y un restaurante donde se debe emboscar el socorrista porque nunca lo vimos. La parte ancha de la playa forma parte de la desembocadura de una antigua riera y es la zona "superpoblada" con grupos familiares, juegos de palas, y castillos de arena. Hacia la izquierda, y discretamente, el grupo playero va perdiendo indumentaria por el camino hasta llegar a una zona fundamentalmente nudista que a ratos se embosca tras pequeños muros de piedra para protegerse del viento, a ratos se muestra más abiertamente sobre la playa y bajo el acantilado que "amenaza" derrumbarse
|